Guías
Al abrir una cuenta en una SAB firmas un contrato de intermediación y llenas una ficha de cliente. La SAB también evalúa tu perfil de inversionista: tu experiencia, tus objetivos y cuánto riesgo puedes asumir.
Lee con atención las comisiones y gastos, cómo se dan y se confirman las órdenes, qué facultades le das a la SAB y cómo te va a informar. Ninguna operación debería hacerse sin una orden tuya.
Pide copia de lo que firmes y guarda tus órdenes, pólizas y estados de cuenta. Los valores que compras se registran a tu nombre en CAVALI.
Contenido informativo. No reemplaza una asesoría legal para tu caso ni es una recomendación de inversión.
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