Guías

Una sociedad agente de bolsa (SAB) compra y vende valores por encargo tuyo. Tú decides qué comprar o vender y la SAB ejecuta tu orden a cambio de una comisión.

Una sociedad administradora de fondos (SAF) administra fondos mutuos o fondos de inversión. Cuando inviertes en un fondo no eliges cada valor: aportas a un patrimonio común que la SAF invierte según el reglamento del fondo.

En los dos casos firmas un contrato y recibes información periódica. Con una SAB, revisa tu contrato de intermediación, tus pólizas y tu estado de cuenta. Con una SAF, revisa el reglamento de participación, las comisiones y las condiciones de rescate.

Contenido informativo. No reemplaza una asesoría legal para tu caso ni es una recomendación de inversión.

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La mascota de Lex, un toro con traje, hablando por teléfono